¿Qué es el aroma de un vino y qué tipos distinguimos?

por | Jun 27, 2017 | Blog | 0 Comentarios

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Percibimos y olemos el vino a través de la región olfativa, que se encuentra en la parte superior de la nariz y esta comunicada por la boca.
Por ello, podemos decir que tenemos dos formas de llegar a la región olfativa, externamente por la nariz o internamente de forma retronasal.

Cuando nos referimos a esas sensaciones de un vino que estamos percibiendo tanto por la boca como por el olfato, estaremos hablando del aroma.  Gracias al aroma obtenemos una información muy valiosa sobre la variedad de uva con la que se ha elaborado el vino, el procedimiento empleado en su elaboración o su edad.  Y es que el vino desarrolla a lo largo de todo su proceso de elaboración, desde la viña hasta la crianza, una serie de sustancias aromáticas que después vamos a apreciar en la copa.

Cada fase del proceso de elaboración del vino va a dar lugar a un tipo de aroma por lo que existe una clasificación de aromas dependiendo de la etapa de producción. Estos van a ser primarios, secundarios y terciarios.

¿Qué conocemos como aromas primarios?
Cuando hablamos de aromas primarios nos referimos a aquellos que son característicos de la cepa. Unos aromas que dependen de la zona donde está cultivada la uva, la variedad a la que pertenece, el tipo de composición de suelo, la climatología del lugar y la vendimia. Los aromas primarios nos aportan en nariz notas florales, vegetales y frutales, aunque también pueden transmitirnos aromas de especias, como la pimienta negra, o de minerales, como el yodo. Estos aromas primarios suelen ser característicos de los vinos jóvenes.

¿A qué se corresponden los aromas secundarios?
Esta segunda categoría aparece como fruto de la fermentación alcohólica y maloláctica. Los aromas secundarios dependen del tipo de levaduras y de las condiciones de la fermentación. Algunos de los factores que generan los aromas de esta clase son el aireado o la temperatura. Esta categoría suscita aromas caramelizados, pasteleros, aunque también podemos percibir otros como los lácteos o los amílicos, correspondientes, por ejemplo, al plátano.

¿Y los terciarios?
Esta categoría de aromas es también conocida como “bouquet”, ya que corresponde a los aromas que el vino ha ido adquiriendo durante su crianza en barrica y durante su etapa de maduración en botella. Aquí encontramos una gran complejidad de aromas que son los que hacen que un vino sea realmente único: depende del roble de la barrica y su porosidad, del tiempo de envejecimiento… Encontraremos multitud aromas como los balsámicos, madera, de torrefactos, frutos secos, especias o frutas tropicales.

A pesar de esta clasificación, como el gusto, el aroma es subjetivo y depende de cada persona e incluso de cada momento.

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