Desterrando los falsos mitos del vino

por | Mar 21, 2017 | Blog | 0 Comentarios

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La cultura del vino ha estado siempre ligada al consumo de una bebida compleja que lleva a confusiones al consumidor a la hora de tomarlo y, en muchas ocasiones, esto hace que se decante por beber otro tipo de bebidas más sencillas.

Una cultura que, a lo largo de la historia, ha generado multitud de rituales que a la larga se han convertido en un arma de doble filo en una sociedad que, en la actualidad, demanda sencillez y claridad.

Gran parte de esas falsas expectativas se han originado en las creencias populares sobre el vino que la mayoría hemos oído hablar en alguna ocasión y que son totalmente falsas.

Por ello, en este artículo vamos a tratar de desgranar y de desmitificar esas creencias que versan en torno a la cultura del vino y que, en nuestra opinión, son incorrectos.

Vino en el tiempo

“El vino mejora con los años”

Una frase que se ha convertido en el gran mito del vino por diversas causas. La primera de ellas está en la confusión que existe entre la crianza (la guarda del vino en la bodega) con el periodo de consumo (la guarda en botella una vez adquirido). Otro de los posibles motivos puede ser la imagen que se ha generado en los medios con los vinos de coleccionista, que se compran y se venden en las grandes subastas y luego nunca llegan a ser bebidos. Pero, el gran culpable, puede ser ese refrán que ha acuñado esta expresión como metáfora para expresar la buena salud de una persona de avanzada edad.

Pero lo cierto es que, una vez comprado, casi la totalidad de los vinos no mejora con los años. Tan solo una pequeña parte puede tener cierta mejora, pero en un periodo de tres a cinco años.  Y es que, cuando una bodega pone un vino a la venta es porque considera que ya se puede beber o, como mucho, guardar unos años más.

Comida vinos

“La carne con tinto y el pescado con blanco”

Otro de los tópicos por antonomasia pero que no siempre es cierto. Cabe recordar que el maridaje es esa cualidad que tiene el vino en potenciar un alimento y preparar las papilas gustativas para estimular los sabores.

En la actualidad, los consumidores de vino sabemos a ciencia cierta que la combinación del vino con el plato no depende de su color, sino de la capacidad de éste en maridar con la comida. En este sentido, el maridaje lo que busca es la mejor combinación entre acidez, sal, tanicidad del vino y grasa del alimento. La clave sacar el mayor partido de un vino con una comida, o viceversa, es comprender los componentes básicos del plato. Una técnica, la del maridaje, que muchas veces no tiene más truco que probar.

Vino rosado mujeres

“El rosado es para mujeres”

Algo totalmente falso, ya que no existen vinos diferenciados para mujeres, ni para hombres. El rosado ha adquirido la fama de ser un vino fácil de beber, de peor calidad y de ser poco exigente. Pero lo cierto es que existen rosados de excelente calidad, complejos e ideales para cualquier tipo de situación. En el caso de Bodegas Manzanos, destaca por su calidad ‘Finca Manzanos Rosado Barrica’, un vino con gusto profundo y en el que resalta su exquisita acidez.

Crianza o Reserva

“Dame un Crianza o un Reserva”

Por mucho que nos pese, el método de elaboración, en cuanto a la crianza de un vino se refiere, condiciona en muchos casos su consumo. Es cierto que en el mercado existe una gran colección de vinos Crianza, Reserva y Gran Reserva. Pero también tenemos que tener en cuenta que hay vinos jóvenes, como ‘Finca Manzanos Garnacha’, que son auténticas joyas que destacan por su explosión de sabores, cálidos, potentes y de taninos maduros.

Espumoso y postre

“Para el postre, vino espumoso”

No es de extrañar que cuando tomamos el postre brindemos con Champagne o cava en cualquier celebración familiar. Una costumbre habitual errónea ya que en los postres lo ideal sería utilizar un vino dulce. Pero lo cierto es que un buen vino espumoso, esos que destacan por su finura y son secos, deberían coincidir con el aperitivo previo a una buena comida para que pueda ser apreciado mejor.

Corchos vino

“Los buenos vinos con tapón de corcho”

Este es el clásico ejemplo originado por la tradición y la cultura del vino, ya que los tapones de las botellas no interfieren en la elaboración del vino ni en su posterior guarda en botella. Lo cierto es que cualquier vino se puede conservar en perfectas condiciones con tapones de plástico o rosca, que para nada es sinónimo de vinos de peor calidad. De hecho, países como Estados Unidos o Inglaterra llevan apostando desde hace tiempo por el tapón de rosca para sus comercios y restaurantes.

Temperatura del vino

“El blanco, frío; el tinto, del tiempo”

El vino siempre debe servirse a la temperatura que se indica la bodega y, casi nunca, suele coincidir con la temperatura ambiente. En nuestras casas la temperatura suele estar en torno a los 22ºC con climatización, y un tinto, como un ‘Berceo Crianza’ no conviene tomarlo si está por encima de los 18ºC. Los vinos jóvenes, tanto tintos como rosados o blancos, por ejemplo un ‘Berceo Selección Verdejo, deben consumirse a una temperatura más fresca, en torno a los 12ºC, mientras que los espumosos sí que tienen que tomarse más fríos, entre 6-8ºC.

En definitiva, muchos mitos del vino quedan al descubierto al contemplar estas falsas teorías que hemos tratado de desmitificar. ¡Ahora ponlas en práctica y sácale mayor partido a tus vinos!

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